Resumen

Los avances asociados a las tecnologías de análisis inteligente de vídeo (Video Content Analysis) así como su abaratamiento y madurez creciente constituyen el punto de partida para el desarrollo de un incipiente negocio de altísima potencialidad de productos y servicios basados en esta tecnología. Conceptualmente se está dando el salto del uso tradicional de los sistemas de vídeo, consistente en grabar material que debe ser inspeccionado o consumido por personas, a que sean máquinas las que lo analicen automáticamente y extraigan la información relevante o de interés para cada aplicación.

La utilización de los sistemas basados en visión artificial, y su uso conjunto con métodos de inteligencia artificial se ha posicionado como una tendencia indiscutible en una amplia variedad de sectores de aplicación: el mundo de los vehículos inteligentes (con sistemas de ayuda a la conducción y navegación), la biomedicina (para soporte en decisiones clínicas), los sistemas de tráfico y la gestión de la infraestructura (para conteo y clasificación de vehículos), la seguridad y biometría (reconocimiento facial, detección de eventos, ocio y televisión (realidad aumentada), etc.

Los motivos son una explosión en el rendimiento y viabilidad práctica de la tecnología de Video Content Analysis, con componentes hardware de coste cada vez menor, con mayor capacidad computacional, así como el asentamiento de los campos de la visión artificial y la inteligencia artificial como tecnologías maduras que ya han dado el salto del ámbito experimental al industrial en los últimos 10 años. Es de particular relevancia el impacto que esta tecnología está empezando a tener el sector de la seguridad y la videovigilancia, donde los antiguos sistemas CCTV están transformándose en potentes sistemas de análisis e interpretación de las escenas, dando soporte a numerosas posibles aplicaciones de seguridad, gestión de infraestructuras, inspección forense, etc. La presencia de cámaras en sistemas CCTV no ha garantizado hasta ahora la preservación de la seguridad de las personas, por ejemplo en infraestructuras críticas como estaciones de tren, aeropuertos, etc, ya que la elevada cantidad de cámaras y la monitorización 24/7 con la tradicional necesidad de que alguien observe las escenas hace inviable que se puedan tomar medidas preventivas ante un evento.

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